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Justicia juvenil y seguridad en Bogotá

Indignación y miedo en Bogotá tras la fuga de la menor condenada por el homicidio de David Nocua

A ocho meses del crimen, la adolescente sancionada con siete años de internamiento se fugó del centro bajo custodia del Icbf. La familia de la víctima denuncia abandono institucional y teme por su seguridad.

La fuga de la adolescente sancionada por el homicidio de David Nocua volvió a sacudir a Bogotá y reabrió una herida que, para la familia del joven asesinado, nunca terminó de cerrar. A ocho meses del crimen y cuando el caso parecía haber alcanzado un mínimo de reparación judicial, la confirmación de que la menor ya no se encuentra bajo custodia estatal desató indignación, temor y una fuerte sensación de abandono institucional.

La joven, exnovia de la víctima, había sido sancionada con siete años de internamiento en un centro de reclusión para adolescentes, tras el asesinato ocurrido el 8 de mayo de 2025. Su custodia estaba a cargo del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf). Tras conocerse la fuga, la Fiscalía General de la Nación informó que ya se encuentra lista una nueva orden de aprehensión en su contra.

El temor se intensificó en sectores del sur de la capital, especialmente en la localidad de Usme, donde vecinos comenzaron a alertar sobre presuntos avistamientos de la adolescente. La posibilidad de que se encuentre libre en la ciudad ha generado zozobra entre familias del sector y personas cercanas al entorno escolar de David.

La reacción más contundente fue la de Juliana Monroy, madre del adolescente asesinado, quien expresó su dolor y rabia al conocer la noticia. “Con mucha rabia y con mucha indignación, porque tanto que habíamos logrado con que por lo menos se hiciera un poco de justicia. Siete años no son nada para todo lo que ella le hizo a mi hijo”, afirmó.

Para Monroy, la fuga no solo evidencia una grave falla del sistema de protección juvenil, sino que representa una amenaza directa para su familia. Según denunció, la menor se estaría desplazando libremente por la localidad. “Está ahí campante por Usme. ¿La Policía dónde está? ¿La Fiscalía dónde está? ¿Qué están esperando, que nos hagan daño a nosotros?”, cuestionó, al señalar que la fuga se habría producido varios días antes sin que se haya logrado su recaptura.

La madre hizo además un llamado urgente a la ciudadanía para que colabore con las autoridades. “A las personas que la han visto o que se han contactado con ella, por favor, entreguen esa información a la Policía. No dejen que esté tranquila tras todo lo que le hizo a mi hijo”, expresó, insistiendo en que la joven debe permanecer recluida.

El asesinato de David Nocua conmocionó a la ciudad desde el primer momento. Cámaras de seguridad registraron sus últimas horas con vida, cuando fue visto caminando por el barrio Marichuela junto a su exnovia, de 15 años, y otro adolescente de 14. De acuerdo con la investigación, el joven habría sido citado bajo el pretexto de pasar una tarde entre amigos.

Las grabaciones muestran al grupo dirigiéndose posteriormente hacia un lote baldío. Según las autoridades, fue en ese lugar donde ocurrió el crimen. El cuerpo de David fue hallado dos días después, el 10 de mayo de 2025, a orillas del río Tunjuelo.

“Lo encontramos dentro del río y mi hijo ya estaba sin vida. Creemos que primero lo mataron y después intentaron arrojarlo al río para que se lo llevara”, relató su madre, recordando uno de los episodios más dolorosos del caso.

Mientras avanza la búsqueda de la menor fugada, la familia de David exige respuestas y medidas concretas para garantizar justicia, seguridad y que un crimen que marcó a la ciudad no quede, una vez más, en la impunidad.

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