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Tras una junta de firmas

El Gobierno de Petro enfrenta la primera moción de censura en el Congreso

Apuntan contra Irene Vélez, la ministra de Minas y Energía.

Aunque la oposición a Gustavo Petro sea minoría en el Congreso, un grupo de 32 congresistas logró convocar la primera moción de censura, el mecanismo por el que el Congreso puede tumbar a un ministro. La moción, que se debatirá este miércoles en la tarde en la plenaria de la Cámara de Representantes, será contra la ministra de Minas y Energía, Irene Vélez, quien ha sido duramente criticada por sus posturas sobre la transición energética.

“Desde que se posesionó hemos visto a una ministra con mucha inexperiencia, una ministra que no representa a un sector tan importante como lo es el minero-energético, sino que lo ha puesto en riesgo”, dijo el representante Juan Fernando Espinal, del partido uribista Centro Democrático, uno de los citantes.

Las bancadas de derecha no cuentan con los votos suficientes para que prospere la moción, pero ese tipo de debates suelen poner en la mesa las banderas con las que va a pelear la oposición durante el cuatrienio. “Desde 1991 nunca ha prosperado una moción de censura, pero se envía un mensaje político y se abre la discusión”, dice el representante Espinal. Durante el Gobierno de Iván Duque las mociones de censura de la oposición fueron sobre todo contra la estrategia de seguridad que manejaron sus tres ministros de Defensa —Guillermo Botero, Carlos Holmes Trujillo y Diego Molano— acusados de bombardeos a menores o brutalidad policial contra manifestantes. El Gobierno no perdió ninguna votación de moción, pero Botero dimitió antes dada la inminencia de su salida.

Aunque no espera la renuncia de Vélez, con esta moción la oposición envía el mensaje de que pone en el centro la política de transición energética que prometió Petro durante su campaña. “La ciudadanía votó por la justicia ambiental”, dijo la ministra Vélez en la primera semana de gobierno, una declaración que en la derecha fue percibida como propia de una ministra de Medio Ambiente y no de Minas.

Los congresistas citantes —del Centro Democrático, el partido de centroderecha Cambio Radical, el representante afro y de derecha Miguel Polo Polo, la Liga Anticorrupción y la ex candidata a la vicepresidencia Marelen Castillo— convocaron la moción citando cuatro declaraciones “irresponsables” hechas por Vélez que, argumentan, “alteran el orden económico y social” del país. Lo que más critican es que la Ministra no se comprometa a firmar nuevos contratos para exploración y explotación de hidrocarburos, cuando la industria representa el 40 por ciento de las exportaciones, y que haya introducido a Colombia, un país que no contamina al mismo nivel de Estados Unidos o China, la teoría del decrecimiento económico.

La primera declaración fue el 12 de agosto, durante la primera semana del gobierno, a la estación Blu Radio. En entrevista, la Ministra dijo que no se firmarían nuevos contratos de exploración de gas aunque se mantendrían los que ya están en trámite, que podrían surtir al país unos 8 años más. Cuando un periodista le preguntó si consideraría importar gas de Venezuela en caso de que falte en Colombia, respondió que no era ideal pero se podría hacer.

“No es que nos vamos a quedar cruzados de brazos viendo a ver cómo se acaban los recursos, sino que estamos apostados a que vamos a tener más granjas solares, vamos a tener más generación eólica, vamos a poder hacer un desarrollo en términos de hidrógeno verde”, dijo la ministra. “En los datos del Ministerio tenemos reservas de gas a 7 y 8 años. Si habiendo superado esas reservas aún necesitáramos llenar nuestra matriz energética, se podía hacer con esa conexión, que pudiéramos tener, de transporte de gas con Venezuela”.

La segunda declaración fue el 1 de septiembre en el Congreso Nacional de Minería. Hablando de los países más poderosos, la ministra dijo “necesitamos exigirle también, en el marco de esta geopolítica global, a los otros países, que comiencen a decrecer en sus modelos económicos”. Introdujo entonces la teoría del decrecimiento, una corriente de pensamiento que pide a los países más ricos consumir menos para frenar el cambio climático. Aunque ha aclarado que no proponía el decrecimiento para Colombia, la oposición ha criticado que planteara esto en el Congreso de Minería y en un país que no produce ni el 1% de las emisiones de carbono del planeta.

La tercera declaración fue el 12 de octubre, cuando habló de descarbonizar la economía y añadió que “no vamos a firmar nuevos contratos de exploración y de explotación”. Aclaró que hay 117 contratos de exploración vigentes que podrían convertirse en reservas importantes de gas y petróleo. “No queremos presionar la frontera extractiva en un contexto de crisis climática”, añadió.

La cuarta declaración fue el 25 de octubre, cuando la Ministra dijo que no se arrepentía de haber presentado la teoría del decrecimiento, pero le hubiera gustado ser más pedagógica. “Yo creo que pude haber contextualizado mejor mi convicción del decrecimiento. Sé que es un concepto nuevo para el sector minero tradicional”, dijo.

La oposición argumenta que esas declaraciones han generado “pánico en los mercados” y “volatilidad en las tasas de cambio”. Medir el impacto económico de las declaraciones de la ministra sobre la tasa de cambio es difícil cuando varias monedas se han devaluado frente al dólar tras la guerra en Ucrania, la crisis energética en Europa, y la inflación. Tienen de su lado una declaración del ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, que señaló en octubre implícitamente a Vélez. “Es un tema de la percepción de algunas declaraciones de algunos colegas”, dijo cuando hablaba sobre el alto precio del dólar. “Sobre todo el tema de petróleo ha sido objeto de mucha preocupación porque es el principal producto de exportación de Colombia”. El ministro ha aclarado que aumentaría la producción en gas y mantendría la producción de petróleo durante la transición energética, que espera sea de unos 15 años.

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