Por George Castro (*)
Colombia lleva décadas esperando que alguien le quite el polvo a la palabra esperanza. La hemos guardado en discursos, en campañas, en promesas de café tibio. Pero esta vez es distinto. No es solo un cambio de nombres. Es una decisión colectiva: dejar de pedirle permiso al fracaso.
La era de la patria milagro comenzó el día que entendimos que el país no se arregla desde arriba, sino desde cada cuadra donde un vecino le enseña a otro a leer, desde cada vereda donde se siembra sin miedo, desde cada joven que cambia un arma por un verso, un balón, un computador.
Hoy, con el presidente electo Abelardo de la Espriella y el vicepresidente José Manuel Restrepo, esa decisión tiene rostro y fecha de inicio. Pero el milagro no lo hacen ellos solos. Lo hacemos todos, conjugando desde hoy el verbo que más nos debía Colombia: poder.
Nos dijeron que éramos inviables. Que la violencia era nuestro apellido. Que la corrupción era nuestro clima. Mentira. Lo inviable era seguir creyéndoles. Colombia no necesita más salvadores con micrófono: necesita ciudadanos con memoria y con hambre de futuro.
Frases para llevar en el bolsillo:
- "Un milagro no es que caiga del cielo: es que no te arrodilles cuando todo te empuja al suelo."
- "Patria no es el mapa que te tocó. Patria es el país que te atreves a construir, conjugando desde hoy"
- "Nos acostumbraron a sobrevivir. Es hora de recordarle a Colombia que también sabe florecer"
- "El milagro empieza cuando el 'no se puede' se queda sin gente que lo repita"
- "Que la historia diga: llegaron los días en que Colombia dejó de pedir perdón por soñar en grande"
Esta era no la decreta un gobierno. La decreta cada colombiano que decide que su hijo no herede sus miedos. La patria milagro no es un eslogan. Es un verbo. Y con de la Espriella y Restrepo al frente, ya lo estamos conjugando desde ho.
(*) Empresario. Líder comunitario en New Jersey, Estados Unidos.







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