La ausencia de Iván Cepeda en debates dejó a Gustavo Bolívar como defensor del petrismo y profundizó las internas
La falta del candidato presidencial Iván Cepeda en un debate radial volvió a generar cuestionamientos dentro del escenario político, luego de que fuera Gustavo Bolívar —y no la senadora María José Pizarro, jefa de campaña— quien asumiera la defensa de las posiciones del oficialismo frente a la candidata Paloma Valencia.
El intercambio tuvo como eje principal la reforma pensional, con exposiciones y críticas cruzadas entre los participantes. Sin embargo, el aspecto más llamativo fue que Bolívar ocupó el rol central en la defensa del proyecto político vinculado al Gobierno, pese a que Cepeda es el aspirante formal y quien encabeza las encuestas dentro de su sector.
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— Roy Barreras (@RoyBarreras) February 19, 2026
Cada vez más sectores progresistas, que no son necesariamente el Partido Comunista o la UP, llegan a nuestra campaña.
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Su ausencia volvió a quedar en evidencia, en línea con una estrategia que privilegia las intervenciones en actos públicos y redes sociales por sobre la confrontación directa con otros candidatos.
Desde octubre, tras imponerse en la consulta del Pacto Histórico, Cepeda había adelantado que evitaría participar en debates que, según su visión, se transforman en espacios de agresión y descalificación.
Desde entonces, su campaña ha optado por mantenerlo alejado de ese tipo de escenarios, concentrando su presencia en recorridas territoriales y mensajes dirigidos al electorado a través de plataformas digitales.
Analistas políticos advierten que esta decisión puede afectar la calidad del debate democrático. La politóloga María Alejandra Arboleda sostuvo que la ausencia de un candidato que lidera las preferencias limita la capacidad de los votantes, especialmente los indecisos, de comparar propuestas y tomar decisiones informadas.
También señaló que este tipo de estrategia puede responder al intento de evitar errores que impacten negativamente en la intención de voto.
Por su parte, el académico Yann Basset consideró que el escenario actual aún no es propicio para debates amplios debido a la cantidad de candidatos en competencia, aunque remarcó que será imprescindible la participación de Cepeda en este tipo de instancias una vez que se reduzca la oferta electoral tras las consultas.
Mientras tanto, la ausencia del dirigente coincide con el crecimiento de otras figuras dentro del mismo espacio político. Roy Barreras, otro referente del progresismo, ha logrado sumar apoyos clave de sectores sindicales históricamente alineados con el oficialismo. Entre ellos se destacan la Central Unitaria de Trabajadores y la Unión Sindical Obrera, que manifestaron públicamente su respaldo a su candidatura.
Estas adhesiones reflejan tensiones internas dentro del espacio político y dejan en evidencia una disputa por el liderazgo de cara a las elecciones. Barreras, en ese contexto, respondió a las críticas y defendió el crecimiento de su campaña, al tiempo que llamó a ampliar la base de apoyo progresista y superar las divisiones internas.
El escenario muestra así un oficialismo con fracturas visibles, donde la estrategia de Cepeda de mantenerse al margen de los debates convive con el avance de otros dirigentes que buscan capitalizar el protagonismo político y consolidar apoyos clave.







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