Sexo y erotismo

Más y mejores orgasmos Tips para satisfacer a un hombre en la cama

Para mejorar la relación sexual es fundamental conocer qué le gusta a los hombres en su generalidad. Ocho tips para ser una experta en la cama:

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El “69” es la pose sexual más conocida del mundo Día del sexo oral: Beneficios del semen y del fluido vaginal

El día 6 de septiembre se celebra el “Día Mundial del sexo oral”, la razón por la que se festeja este día es por su numerología, ya que el 6 del 9 forman “69” una de las posiciones sexuales más conocidas a nivel mundial. El “69” procede del famoso libro “Kama Sutra” y consiste en que ya sea el hombre o la mujer esté acostado boca arriba y su pareja se coloque sobre él o ella del lado contrario. De esa manera, ambos tienen en su rostro los genitales de su pareja y pueden practicar sexo oral de modo simultáneo. El nombre de la famosa pose proviene de los números 6 y 9 porque son el mismo carácter pero girado en 180°. Antes, la postura original no era “69”, si no “6” y “9”. Esta posición es considerada una pose igualitaria, ya que ambos miembros de la pareja reciben placer. El sexo oral no solo es una práctica muy excitante que muchos la utilizan para la previa sexual, si no que se comprobó que tragar semen o fluido vaginal trae sus beneficios a nivel salud. El semen tiene muchas proteínas que benefician a la persona que lo ingiera, entre ellas: - Ayuda a tener una piel más hidratada - A las mujeres las ayuda a no tener dolores de ovarios - Mejora el crecimiento de las uñas - Adiós dolores de cabeza - Previene infecciones urinarias - Efectivo contra problemas de la vista - Previene cáncer de piel A pesar que nunca se realizó mucho incapié en los beneficios del fluido vaginal y son muchísimos, entre ellos: - Elimina granos - Ayuda a prevenir cáncer de próstata - Acelera la digestión -Fortifica los huesos y dientes - Mejora el funcionamiento renal - Muy efectivo contra el estreñimiento  IMPORTANTE: Los fluidos que se ingieran sean de parejas estables para no correr el riesgo de contraer alguna enfermedad de transmisión sexual.

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Relato Avenida de los deseos calientes

Eran las 18.30 y después de mucho tiempo tomé una decisión que me iba a jugar a favor o en contra, sin pensar que me respondería él ante la locura que iba hacer, fui. Las cosas habían cambiado desde la última vez que nos vimos, la llama se había apagado y pensaba nunca más íbamos a vernos.   Nos distanciamos sin ningún motivo. De un día para el otro, los dos no nos comunicamos más pero creo que siempre existió la chispa que encendía la hoguera de la pasión. Él era una persona muy conocida, me enteré que iba a dar una charla en una universidad para hablar de temas en los que yo nunca fui experta, aun así decidí ir. Mientras yo llevaba al auditorio mi corazón latía a mil, mis manos sudaban y sabía que era una estupidez lo que estaba haciendo. Entré al auditorio, casualmente el único lugar libre era en la primera fila y mis nervios se multiplicaron. Pensaba cómo él iba a reaccionar, si se enojaba o ignoraba, por supuesto jamás pensé algo bueno. Entonces, para justificar mi imprudencia en aparecer en una charla que poco me incumbía, le mandé un mensaje diciendo: “¿Creés en las coincidencias?”. Muchas veces escuché a personas decirme que a pesar de que haya una multitud de personas en un lugar, siempre se nota mi presencia y así fue. Entró, subió al escenario, me miró, lo miré y me saludó con una hermosa sonrisa en su rostro. En ese instante recordé porque me había enamorado de él. No podía decirle adiós, no podía dejar de pensar en él, por eso necesitaba verlo aunque sea como espectadora. Mientras respondía las preguntas de los espectadores, recordé la pregunta que le hice mientras estábamos desnudos en mi cama: “¿Por qué venís a verme estando de novio hace tantos años?”. Él me respondió: “A veces si no haces ciertas cosas sabes que te vas a arrepentir cuando tengas 80 años”. Luego, él se separó pero eso no cambió nuestra relación, yo seguía siendo a la que se cogía. Me pareció ideal jugar con la indirecta con la respuesta de aquella vez. “¿Qué pensás que te falta por hacer, que si no lo realizás te vas a arrepentir cuando tengas 80 años?”, cuestioné sin vergüenza alguna. La respuesta ni siquiera la pude escuchar porque en mi cabeza resonaban mis pensamientos. Luego de unas preguntas más que le hicieron los espectadores, bajó del escenario y vino directo a saludarme. Nos miramos a los ojos detenidamente durante unos pocos segundos, deseaba que Dios detuviera el tiempo en ese preciso instante. De un momento a otro, mucha gente vino a sacarse fotos con él, lo despedí y me fui del auditorio. Me sentía feliz pero triste a la vez. Caminaba por la avenida principal de la ciudad y un auto se paró a mi lado. Bajó la ventanilla y era él. “¿Subís?”, me dijo sin tapujo alguno. Subí al auto y me comentó: “Tengo poco tiempo, tengo una reunión”. Sin responder nada ya sabíamos a dónde íbamos. Entramos a la habitación de un hotel de la zona, nos empezamos a besar como la primera vez.

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