Sexo y erotismo
Lo prohibido

El sadomasoquismo: un juego que alimenta los más oscuros deseos

La práctica sexual más prohibida.

Como otras tantas prácticas sexuales, el sadomasoquismo se basa en encontrar placer en las conductas más transgresivas, como aquellas que implican dolor físico, humillación o malos tratos.

Esto provoca en aquel que disfruta de estas prácticas un éxtasis exacerbado y un placer sexual intenso. Es notable cómo la mayoría de los pacientes sadomasoquistas revelan la dificultad de realizar el coito, ya que con esta conducta sustituyen simbólicamente el sexo y, a través de la masturbación, logran sucumbir ante el placer.

En la actualidad muchas parejas eligen esta alternativa como forma de evitar la rutina en la pareja, el desgano o el aburrimiento, jugando roles de dominio y poder que los llevan a sentir placer al controlar a la víctima o ser controlado por el victimario.

Lo llamativo de esta forma de sexo es que las dos partes además de estar de acuerdo, deben usar lencería exótica y diferente como trajes de cuero, látigos y plumas, que generan toda la crudeza necesaria para volver suficiente una representación que evoca los impulsos más reprimidos.

Lo cierto es que, más allá de que muchos lo caracterizan como una práctica machista, los roles se dividen entre un amo o ama y una sumisa o sumiso, y es allí donde el juego toma fuerza y donde no hay género que represente uno mejor que otro, ya que queda en el deseo de la persona el personaje que representará.

Si no tienes una gran mansión con un cuarto rojo como en la “50 sombras de Gray”, no debes hacerte problemas porque con algunos juguetitos y una habitación privada ya tienes todo para desatar tu imaginación y dejar andar rus más oscuros deseos.

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