Opinión
Decisivo

Cumbre Duque-Trump: ¿Pasará al tablero situación migratoria y libertad de prensa en Venezuela?

Mientras millones de personas se sientan a desayunar y cenar en América Latina, en Venezuela sus habitantes; padecen hambre. Hay crisis humanitaria.

Por Carlos Villota Santacruz (*)

Luego de varios años que el Gobierno de Venezuela expulsará de su país a la cadena de televisión NTN24,  bajo el argumento que los hechos noticiosos instigaban a la violencia y la desinformación, el turno en la segunda semana del mes de febrero de 2017, fue para CNN en español, luego que publicara un informe especial sobre la venta de visas y pasaportes a ciudadanos Iraníes con vínculos con el terrorismo por parte de la administración Nicolás Maduro.

Un hecho que no solo visibilizó aún más la crisis del país suramericano, cuya población carece de alimentos, medicamentos, condiciones laborales y económicas dignas, como consecuencia del paso del “tsunami” de la corrupción, el narcotráfico y la disputa interna del “chavismo” por el poder, que no cuenta con respaldo ciudadano y bajo una crítica constante de la comunidad internacional por la forma como el Palacio de Miraflores, busca tapar lo inocultable: la crisis de precedentes de la calidad de vida de los venezolanos.

Con la visita del presidente de los Estados Unidos Donald Trump a Colombia, el próximo 2 de diciembre, el presente y futuro de Venezuela estará en la agenda con su homólogo Iván Duque, quién es su aliado en esta parte del mundo contra el régimen de Maduro.

En ese momento de la historia, se visibilizará que  Venezuela no está sola. Tarde o temprano se va a cristalizar el cambio del régimen dictatorial por la democracia y respeto de los derechos humanos, en un país que hoy tiene 109 presos políticos. El pasado  18 de febrero, López cumplió 4 años preso, en una cárcel militar, al tiempo que Antonio Ledesma –ex Alcalde de Caracas- desde el exilio, coloco la crisis institucional de su país en la mira del mundo.

Venezuela es para los venezolanos  una nación donde se acrecienta con el paso de las horas la falta de oportunidades a sus ciudadanos. Un hecho que no solo  ha  precipitado el potencial individual y colectivo de una generación, sino que les ha obligado a salir de su país, en particular a España, Colombia, Estados Unidos y Ecuador, donde hombres y mujeres preparados en la academia, venden dulces en los semáforos, en los buses públicos o realizan oficios de mensajeros, camareros y servicios generales.

Mientras millones de personas se sientan a desayunar y cenar en América Latina, en Venezuela sus habitantes; padecen hambre. Hay crisis humanitaria. Una dictadura que niega y oculta lo que está pasando, aferrado a un poder. Sin gobernabilidad. Sin norte. Sin una diplomacia coherente y objetiva. Viviendo del pasado. De una revolución bolivariana, que ya no existe, solo ante los ojos del presidente Nicolás Maduro.

El continente –de este lado planeta cambio- Argentina, Perú, Brasil y Paraguay apoyan el regreso de la democracia en país, que lo reclama a gritos y de múltiples formas, así la cadena de televisión CNN, ya no pueda verse en los televisores de cada uno de sus habitantes.

Es hora que se escuche la voz del presidente de Colombia y el de Estados Unidos Donald Lo que importa es el mensaje y la posición de la Casa de Nariño y la Casa Blanca, frente a Venezuela y su crisis económica y social que llegó a un punto de no retorno. Está en juego la vida de millones de personas, que debe partir del respeto de sus derechos constitucionales como ciudadanos, partiendo de la libertad de prensa.

(*) Internacionalista, Comunicador Social y Periodista, experto en Marketing Político y Marketing de Ciudad. Coautor del libro "Gobierne bien y hágalo saber".

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