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El lugarteniente del “Patrón del Mal”

Anderson Ballesteros: "El Chili amaba a Pablo Escobar y daba la vida por él"

Anderson Ballesteros en el rol de “El Chili”, un despiadado sicario al servicio de Pablo Escobar.

Por Johanna Sánchez, de la redacción de NOVA

Gracias a su participación en la serie de Pablo Escobar, “El Patrón del Mal” su interpretación de “El Chili”, el actor colombiano Anderson Ballesteros adquirió fama nacional e internacional que le abrió las puertas a nuevos proyectos cinematográficos, y mantuvo una entrevista con este medio.

-¿Cómo logró incursionar en la televisión y cine?

-Estaba bien jovencito, viviendo en Medellín, no me perdía de las obras teatrales callejeras, era una de mis pasiones, gastarme las tardes ahí viendo teatro callejero. En una de esas conocí a alguien que me dijo que estaban haciendo un casting para una película francesa y que buscaban talento natural, que no había necesidad de tener alguna preparación con anterioridad, y dije: “Me voy a hacer el casting”. Salí ganador y protagonicé la Virgen de los Sicarios.

-¿Qué oportunidades se abrieron después de la película?

-Posteriormente a eso me vine hacía Bogotá, comencé a estudiar en la Escuela de Teatro Libre y ahí arrancó todo, comencé a hacer algunas cosas en televisión, hace 15 años. Trabajé para la productora Teleset, en un papel para televisión después de que salí de la escuela, en FOX para una serie llamada Pandillas Guerra y Paz con el personaje del Zarco. Luego trabajé para la serie de Rosario Tijeras, y después de eso me salió un casting para la serie de Pablo Escobar, durante ese tiempo también hice obras de teatro, y participé en algunas películas de cine.

-¿Cómo fue tu preparación del personaje de “El Chili”?

-Fue comenzar prácticamente desde cero, tuve la libertad del director de crear el personaje y el me decía: “Cámbiale esto, ponle esto…”, porque no hay registros de este personaje en Internet, lo único que yo pude encontrar de él fue una foto y un recorte de periódico de archivo de la fecha en que mataron al personaje real que se llamaba John Jairo Arias, conocido como alias “Pinina” y de su rango en el Cartel de Medellín. Se leyeron varios libros y uno de ellos fue la “Parábola de Pablo” de Alonso Salazar un exgobernador de Antioquia (Colombia), que hizo una investigación durante 10 años y fue un trabajo muy bueno, fiel a la realidad, donde entrevistó a familiares, enemigos, gente que trabajó con Pablo Escobar y gente de la política. Luego viajamos a Medellín, comenzamos los ensayos con Andrés Parra (quien personifica a Pablo Escobar)Andrés Felipe Torres y los demás actores, subimos a las comunas y allá empezamos a encontrar gente que había trabajado con Escobar, que había vivido esa violencia tan cerca, donde algún familiar se le había muerto, es gente que conoce mucho de la historia y que ama mucho a Pablo y de ahí comenzamos a recibir información y en el trascurso de la filmación de comienzo a fin, se fue tomando matices, fortaleciendo y comprendiendo más el personaje y ese fue el proceso.

-¿En qué te identificaste con en el personaje?

-Para mi “El Chili”, era una persona que amaba a Pablo. En la historia del verdadero personaje, él no tenía hermanas. Con Marcela Vargas que interpreta el papel de “Mireya” en la serie, creamos una historia y entonces cuando va creciendo el Chili en estos barrios y llega Pablo Escobar, él empieza a verlo como un padre, un ejemplo a seguir y daba su vida por él, a pesar de su nobleza y su buen corazón lo que a el más le importaba era poder satisfacer a Pablo, darle buenos resultados. Considero que el personaje fue una persona leal, fue algo que me atrapó mucho. Yo conocí a la ahijada de John Jairo Arias, estábamos en el lanzamiento allá en Medellín, se me acercó y me comentó quién era, entonces me contó un poco de su vida personal a parte de su vida laboral, y me dijo que era una persona muy amable, bondadosa, generosa, muy leal a Pablo y comencé a trabajar por ese lado por la lealtad. Igual hay unas cosas del personaje que yo me las inventé.

-¿Para ti cuál fue la escena más fuerte que hiciste durante toda la serie?

-No fue una escena, fue la suma de todo, al final comencé a entender un poco más el personaje y empezó a dolerme también un poco, porque su vida se había convertido en eso y ni siquiera podía compartir con su hermana, ni disfrutar de todo el dinero que tenían en todas las caletas; y esa misma nobleza, le empezó a pesar cuando llegan los momentos de las bombas, cuando va a poner una bomba en el avión de Avianca, unas bombas en unos buses al frente del edificio de DAS, eso a él le dolía bastante, entonces en ese momento cuando llega la muerte del Chili, para esa parte final del rodaje ya estaba bien cargado, el personaje me dolía, lo comprendía pero no lo justificaba en ningún momento.

-¿Qué consecuencias ha traído en tu vida, haber interpretado a “El Chili”?

-Haber trabajado al Chili me ha abierto muchas puertas. Yo tuve la gran suerte de comenzar con “La virgen de los sicarios”. No tenía ninguna preparación, Germán Jaramillo, el protagonista de esta película, es uno de los fundadores de las escuelas más importantes de teatro de aquí de Colombia, el Teatro libre; él me capacitó un mes antes de empezar y esa película tuvo bastante impacto, la vieron en muchos lugares del mundo, me resultaron oportunidades para viajar a España, Estados Unidos pero siempre me negaron la visa, entonces me fui para Bogotá a estudiar teatro, luego salí, hice algunas series, películas pequeñas que no tenían mucho presupuesto ni trascendencia, pero nada como “El Chili”. Cuando llegó “El Chili”, lo vieron en todos lados, aparte que es una historia que todo el mundo quería saber, más allá de la estigmatización que tiene la droga, todo el mundo quería saber quién había sido el gran capo de la droga y en un comienzo nosotros no nos imaginamos que esto iba a tener tanto impacto, pero se dio tanto acá como afuera y esto me dio muchas oportunidades.

Viajé a Estados Unidos, Los Ángeles, participé en tres películas: La Entrevista, La Fuga y El Filli. También viajé a Argentina y allá hice un personaje corto de un narcotraficante colombiano en una serie llamada “Mis amigos de siempre” del canal 13. Y en esa visita que realicé en Argentina, conocí a Nicolás Capella, director del “El encuentro de Guayaquil” que relata el encuentro de Simón Bolívar y San Martín en 1822; me comentó del proyecto que tenía, me regresé para Colombia y me traje el guión, la filmamos desde octubre hasta diciembre del 2014 y ahora se encuentra en etapa de postproducción.

-¿A nivel psicológico el papel interfirió en tu vida personal?

- Llega un momento en el que empiezas a pensar, pensar y pensar sobre el personaje y se convierte en tu vida de alguna manera, pero en ningún momento me sentí como si fuera “El Chili”. Sí, tenía ese distanciamiento y lo podía observar al verlo ahí en frente con todo lo que le estaba ocurriendo, me conmovía, me dolía pero personalmente no interfirió en mí.

-¿A partir de tu interpretación en el Patrón del Mal comenzaste a recibir propuestas amorosas debido a tu creciente fama?

- Si, propuestas no, coqueteos. Empieza uno a conocer gente, siempre en este medio siempre esta uno conociendo gente constantemente.

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